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Lea, el cuento es chévere.

martes, 12 de octubre de 2010

Un día...

Un día de vacaciones, muy temprano a las 9:00 de la mañana, me fui a la casa de Liliana para reunirme con mis amigos del colegio. ¿Por qué tan temprano?, bueno, es que íbamos a la piscina, a relajarnos un buen rato y a disfrutar de un buen día. Éramos como doce en total, hicimos una vaca y cuando fueron las 10:00 AM más o menos, cuatro fuimos para Pomona, un supermercado que queda a dos cuadras. Allí compramos de todo: aguardiente, cerveza, papitas, salsa rosada, galletas, salchichitas y gaseosa, lo suficiente para que nos durara un buen rato. Volvimos a la casa de Lili y empezó la fiesta.

La mañana pasó y se fue convirtiendo en tarde, y se nos fueron acabando las cosas, principalmente el trago; no teníamos suficiente plata para comprar más aguardiente, por lo que decidimos ir a Vincorte, que no es tan caro y es igualmente bueno. Así que muy contentona me fui con otros tres para ir a comprar los “suministros”; caminamos unas ocho o diez cuadras para llegar al sitio, donde compramos tres botellas de “Ron Kola” que costaban como $8000 pesos cada una ($12000 pesos más barata que una botella de aguardiente), y como éramos todas mujeres y estábamos prendidas, logramos sacarle media botella más al vendedor. Volvimos de nuevo entonces a la casa de Lili a seguirla pasando bueno.

Cuando ya eran las cinco de la tarde y el trago y la comida ya se habían acabado, nos fuimos cansados cada uno a su casa a almorzar y a prepararnos para la noche. Yo por mi parte almorcé en mi casa, me cambié y me fui para La Tertulia, a un concierto de música del pacífico en el cual se presentaba un grupo que me gusta mucho: Soporte Klan. El evento empezó a eso de las 7:00 PM y duró hasta las 9:30. Mis amigos y yo quedamos algo prendidos y emocionados, así que decidimos irnos a rumbear a Clubsónicaun sitio de música electrónica que queda en el norte de la ciudad. Ahí estuvimos hasta las tres de la mañana. Teníamos mucha hambre, por lo que decidimos ir a Mr. Burger, un lugar muy famoso en la ciudad, delicioso de comidas rápidas.

Extrañamente todos seguíamos prendidísimos y decidimos seguir la fiesta. Queríamos seguir con el ambiente y el ritmo que llevábamos, y nos fuimos para una fiesta electrónica de Dër Zoo, un colectivo de este género musical que programa eventos y fiestas por temporadas. Ese día fuimos a ver a Guido Schneider y a Elon, dos dj’s importantes de la escena, especialmente del Minimal. Esas fiestas son buenísimas porque son fuera de la ciudad y duran hasta el otro día, y esa vez no fue la excepción; llegué a mi casa a las 8:00 AM, muerta por semejante día tan largo, a dormir para volver a empezar un nuevo y movido día de vacaciones.